lunes, 27 de septiembre de 2010

FUCK


This goes for YOU.

No puedo seguir soportando tu IRRITABLE personalidad.

Shoot


It wasn´t a good day.
Don´t worry.
Only shoot, and FORGET everything.

Hinóptico. Novena Parte I.

Curada.
Y a salvo.

La enfermera se acababa de ir. Después de dos semana aquí ya casi eramos intimas amigas. Ella era una de las personas que había ido por mi en el bosque, y reconoció mi rostro. Habíamos sido compañeras en un curso de baile, cuando teníamos quince años. Yo solicité que sea mi enfermera personal.

Era el momento del día en el que me dejaban un rato para mi sola, a mi pedido. Ya las cosas se habian aclarado en mi mente, y necesitaba tiempo para digerirlas, sin que nadie me interrumpiera, observara o revisara.
Los primeros dos días aquí los pase durmiendo, sin despertar una sola vez, ya que había sufrido de varias operaciones de las cuales tuve que descansar. Para ello me habían dado tranquilizantes e incluso morfina, ya que según estudios mi cerebro seguía demasiado activo para una recuperación adecuada.
Al despertar millones de familiares me habían ido a recibir. Curiosamente me acordaba de todos, cosa que los médicos dudaban. Ahí me entere de muchas cosas, y pude terminar de armar mi historia.
Hace dos semanas yo volvía de vacaciones con mi hermana, al llegar al departamento que compartiamos en la ciudad unas personas subieron a nuestro auto y nos dieron indicaciones de un lugar a donde ir. Se colocaron en el asiento de atrás con un arma en la cabeza de las dos, y no tuvimos mas opción que obedecerles.
Llegamos a un lugar en el bosque donde nos separaron, yo seguí manejando el auto, con dos desconocidos en el asiento trasero. Me llevaron a un claro, donde la neblina dominaba todo, y ellos bajaron. Me amenazaron con que si hacia algo indeseable para ellos mi hermana moriría, y arrancaron los espejos retrovisores para que no los pudiera ver. Mi alma rebelde no les hizo caso, y sin pensarlo salí disparada con el auto. No llegue muy lejos, ya que pude divisar un barranco, por lo que frene de golpe y quede empantanada en el barro.
No tenia opción. Si avanzaba, caería. Si retrocedía, moriría. Caí en la cuenta de lo que había hecho, y que mi hermana seguramente no viviría por mucho mas, en consecuencia de mis acciones. Pero aguardaba la esperanza de que hubieran perdido el auto entre los arboles. De repente ellos estaban allí de vuelta, dentro del auto. Me sujetaron al asiento y de una manera extraña mi mente queda en blanco en esa parte de la historia.

domingo, 26 de septiembre de 2010



SHE lives in a FAIRY tale.
Where ALL her dreams come TRUE.



Hinóptico. Octava Parte.

Volví, sin comprender nada.
Solo volví.

Un dolor inmenso dominaba mi cuerpo, llevándome a la agonía, deseaba que parara, y lo peor, no entendía nada. Todo era confuso, ya no nos encontrábamos en el bosque, tampoco en el auto, tampoco en el claro. No sabia donde estábamos. De un segundo a otro había perdido noción de donde me hallaba, sintiendo que despertaba de un sueño, y llegaba a la nada.
La luz blanca había desaparecido, siendo reemplazada por imagenes confusas. El seguía presionando mis labios, no me besaba, intentaba que yo respirara.
Mi cuerpo no estaba, o por lo menos yo no lo sentía. Los pinchazos en mi pecho eran lo único que percibía, lo demás para mi no existía. La cabeza me daba vueltas, los gritos de aliento de mi secuestrador retumbaban en mis oídos, inentendibles para mi.
Me percate de lo que lo oía, de que me estaba hablando, y no me estaba golpeando. No era violento conmigo, algo en el había cambiado.
Y fue ahí, en medio del dolor y la agonía que me di cuenta. No era la misma situación, no estábamos en el mismo lugar que hacia hace unos instantes. Se sentía como despertar de un sueño porque así era, acababa de despertar de un sueño. Nada me ataba, no me hallaba parada ni sujetada por nadie, ninguna venda me cubría los ojos. Peor aún, algo me aplastaba.
Vi quien era mi secuestrador, mejor dicho, mi salvador, mi novio. El era el que me intentaba rescatar de la muerte, no un secuestrador que me intentaba matar. El había estado con migo todo el tiempo, mientras yo deliraba.
Sentí pena por el, por su sufrimiento. Su llanto me hacia ver que algo realmente grave me había pasado. Trate de recordar qué, pero no lo logre. Trate de tranquilizarlo, decirle que ya estaba mejor o, mejor dicho, que creía sentirme mejor, pero las palabras no salieron de mi boca.
El seguía intentando, seguía ayudándome, pero no lo podía ver, solo oír. Oía su llanto, sus gritos de aliento, su respiración, su miedo. En ese instante alguien mas llego, me levantaron y me colocaron sobre una superficie mas blanda. Deduje que especialistas habían venido al rescate.
Y mientras me llevaban escuche un ladrido, el ladrido de mi sueño, el ladrido de mi perro. Mi perro que siempre me había acompañado durante mucho tiempo, quien siempre me había ayudado y amado. Lo necesite a mi lado, y como si supiera, lamió mi mano. Sentí su aliento cerca de mi oreja y estoy segura de que logre sonreír.

sábado, 25 de septiembre de 2010

La confusión del corazon.

Ya no entiende, pobre corazón, ya no entiende.

Se sentía completo, lleno de amor y de razones. Sin envidia, sin soledad, sin tristeza, sin pena, sin arrepentimientos. Con alegría, sonrisas, sentido, amor y mas amor. Razones por las cuales luchar.
Se sentía, ya no se siente.
La confusión volvió a aparecer en su vida, a la vez que las razones se escabullían. Creía que el amor había llegado, que el era su príncipe de cuentos que la había encontrado, finalmente.
Pero no.
El corazón se siente decepcionado, otra vez. Pero esta vez no es como las otras veces, esta vez se había enamorado, o eso creía. Las otras veces los demás corazones lo decepcionaban, y eso era lo peor, que ahora él mismo se había decepcionado.
No comprende, realmente no comprende. Todo era indicado, todo se había logrado, pero el corazón cambio, y nada era indicado, nada se había logrado.
Creía que todos sus sentimientos eran reales, que ganaría a los corazones malos ya que al indicado había encontrado, que nada lo podría entristecer, que todo brillaba. Pero NO SABE que es lo que todo ha cambiado, lo que lo hizo dudar de sus sentimientos, lo que hizo envidiar nuevamente a los corazones malos, lo que lo entristeció, lo que todo opaco.
No entiende que paso en el. No entiende.

Pobre corazón, sigue por ahí, libre nuevamente, sin ninguna razón.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Hinóptico. Septima Parte.

Callada.
Vendada.

Comenzaba a acostumbrarme al silencio absoluto, a mi secuestrador, a la ceguera, a las vendas en mis manos y a que leyeran mi mente.
Él, mi secuestrador, siempre había estado escuchándome, sus apretones eran asentimientos a mis pensamientos. Me sentía violada, investigada de una manera ilegal, ya que comprendia que ahora mismo el me estaba escuchando.
Volvió a apretar mis hombros. Me di cuenta de que no podría planear ningún ataque ya que el lo vería. Apretón. Ya comenzaba a molestarme. Acaso pensaba hacerme la vida imposible sin hablarme. El silencio me gustaba pero esto era irritante. Además, los apretones comenzaban a molestarme.
Comencé a sentir unas puntadas en el pecho. Y el estomago se me revolvía. Ignore los dolores, pero no lo logre. Mi secuestrador no hizo mas que empujarme el pecho.
_Nooooo!- Grite. El me ignoro y siguió presionándolo. Comencé a llorar, gritar y patalear. Pero seguía presionando mi pecho.
No aguante mas, y me rendí. Me quede quieta y le di una trompada a la persona que me estaba lastimando. Pero mi mano pareció impactar contra una roca. El dolor en todo mi cuerpo se multiplico. Me faltaba el aire.
De repente la oscuridad desapareció, había logrado sacarme la venda que me impedía ver. Pero ahora solo había una luz blanca brillante, la cual me dejaba ver menos aun. Pero no me importo, seguí el origen de esta, pretendiendo llegar a algún lugar.
Ya nada me retenía, nada me cubría y nada me ataba. Mi secuestrador me había dejado ir. O al menos eso creía.
Sus labios ardientes presionaron los mios.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Obsesion.

¿Es un capricho? ¿Es una necesidad? ¿Es constancia? ¿Es lealtad? ¿Es tenacidad? ¿Es terquedad? ¿Es intransigencia? ¿Es obstinación? ¿Cómo se llama eso que sentimos y que no se va ni con el tiempo? ¿Es amor? ¿Es una manía? ¿Es ceguera? ¿Qué es? ¿O es obsesión?
Es muy fácil confundir amor con obsesión, pero no son lo mismo. El amor está en todo el cuerpo, la obsesión solo está en tu cabeza. Te encierra en tu burbuja, te aísla, te adormece.
Cuando no hay amor aparece la obsesión, para aturdirnos, para hacernos creer que sentimos algo cuando en realidad no sentimos nada, porque estamos vacíos, vacíos de amor.
El amor saca lo mejor de uno, y la obsesión lo peor.
A veces podemos parecer valientes, arriesgados, y en realidad lo que nos empuja es estar ciegos, obsesionados.
Por la obsesión se puede hacer cualquier cosa, se puede lastimar tanto…
Porque la obsesión al fin y al cabo es un medio para llegar a ningún lado, o para llegar demasiado lejos.
Trampas en nuestra cabeza, y ahí vamos inocentes entregando nuestro cuerpo, creyendo que ese camino nos llevará hacia el amor justificando los medios por ese fin. Y en nombre del amor, matamos al amor.Por eso las obsesiones son tan peligrosas, porque es un lugar del que nunca se vuelve.

Casi angeles 2010.

Hinóptico. Sexta Parte.

No quise moverme.
No quise respirar.


Seguía en el suelo. Estaba intentando no hacer movimiento alguno por miedo a estropear las cosas. Sabia que había alguien mas a parte de mi secuestrador y yo, aunque no se oyera ningún ruido.
Así era, no se oía nada. Llegue a pensar que me habían tapado los oídos, hasta que volví a escuchar el ladrido de un perro. Esta vez el ladrido había sido muy cerca, posiblemente en el mismo claro en el que me encontraba. ¿Estaríamos acompañados de un perro? Su ladrido me hizo dar cuenta de que era un perro grande, seguramente estaba entrenado y lo usaban para ocasiones como estas.
Deje de lado ese asunto y me percate de un detalle. De algo importante. Tal vez solo era sensacion mía, tal vez no. Pero algo en mi interior me decía que así era. Yo no oía nada, ningún sonido ni ninguna voz, lo que no quería decir que estábamos allí simplemente mirando, o mejor dicho, mi secuestrador estaba mirando. Una conversación se desarrollaba en silencio, mi secuestrador estaba conversando con alguien mas, sin palabras, si no por pensamientos.
Me puse a pensar como podría haber llegado a esa conclusión, mi mente siempre había sido muy estructurada para pensar cosas tan inentendibles como estas.
_Lo haré- Dijo mi secuestrador a la otra persona. El ruido de unas llantas desapareció a lo lejos.- Vos, chica, no estas tan errada.- Estaba segura que me hablaba a mi ahora.
¿Acaso leía mi mente? Me volvió a apretar fuerte los hombros, demostrándome que estaba en lo correcto. Intente algo: "Idiota" pensé. Y una mano firme impacto en mi cara.

jueves, 16 de septiembre de 2010

La razon del corazon.

¿La razón? No hay razón. O por lo menos yo no tengo una razón. Una razón para quedarme toda una noche despierta, pensando en esa razón. O deseando soñar con ella.

No tengo una razón de existir, de vivir, de soñar, de sonreír, de bailar, de salir, de cantar, de caminar, de querer, y de pensar todo el día en ella.

Ella, esa razón, no llega. No es que no se presenta. Si no que nunca se completa. Oportunidades han habido, pero nunca ha llegado al punto de ser "La Razón".

Este corazón sigue libre. No, libre no. En soledad. Se siente vació, encuentra amigos, de hecho tiene millones, pero no amores.

No hay amor que lo llene, que lo haga sentir realmente feliz, que lo haga sentir que tiene una razón de existir, vivir, soñar, sonreír, bailar, salir, cantar, caminar, querer y para pensar todo el día en ese amor.

Quizá este corazón es terco,y se niega a aceptar otras oportunidades a las de sus cuentos de hadas. Pero no puede no pensar en ellas. A veces llega la esperanza, y se da cuenta de que no es lo único importante, que hay mucha gente que lo quiere, y que tiene mucha suerte por eso. Pero luego de un tiempo ni sus amigos le alcanzan al pobre corazón, y las lágrimas desbordan de él, llevándolo a una gran depresión, que nunca logra expulsar, ni siquiera confiar a sus amigos, sus personas mas importantes en su mundo.

Un mundo donde otro corazón que le hace competencia tiene todo. Ojo, no tiene amigos verdaderos y sus conflictos son eternos, pero si tiene corazones enamorados de él, por todas partes. Y si por un momento desaparecen, hace una sonrisa y todos se sienten atraídos por el corazón enemigo enseguida. El pobre corazón, el corazón sin razón, desearía que el corazón malo de donara un poco de sus tantos enamorados.

Y el corazón se siente mal, y descarga su ira molestando a los demás. Con bromas inocentes, para él, pero que hieren a los demás. Intenta para pero no puede solo así logra descargar lo mal que se siente.

Este corazón solitario seguirá esperando, sabiendo que lo que el pretende es difícil, ya que quiere al príncipe de los cuentos de hadas. Esta dispuesto a ceder en muchas cosas. Pero solo busca quien lo ame.

Pobre corazón, si se diera cuenta que lo busca es imposible, que su forma de ser no encaja con el resto del mundo. Que hay que tener mucha suerte para encontrar lo que él desea.
Que primero debe experimentar lo que es estar enamorado, porque ni siquiera ha dado ese paso. El amor nunca llego a su puerta, ni siquiera por su parte. Porque si NUNCA se ha enamorado, como va a saber lo que quiere.
Creer que su modelo ideal es de un personaje ficticio no dice nada, si nunca lo ha comprobado. Pobre corazón, que mambo mezclado con merengue y salsa tiene en la cabeza.
Pobre corazón, no tiene una razón.

Hinóptico. Quinta Parte.

Me tapo la boca.
Me agarro las manos.
Él.

Alguien increíblemente ágil me tenia atrapada de tal manera que no le pudiera ver la cara. Tenia la boca tapada con una tela desde un primer momento, muy fuerte, que me estaba lastimando. Esto me impedía moverme, ya que al menor movimiento, sentía que me quemaba la piel.
Mire por el espejo retrovisor, pero este estaba corrido. Las había pensado todas el desgraciado. Tan bien que lo único que hacia era quedarse sentado.
Trate de buscar alguna superficie donde se reflejara su imagen. No me dio tiempo.
- Será imposible, lo he pensado todo.- Me sobresalte. ¿Acaso tenia vos de bebe? Era una voz rara, infantil por momentos, y adulta por otros. Se notaba aunque solamente dijera dos palabras.
Sentía su respiración, tranquila, o por lo menos tranquila al lado de la mía. Algo llamo su atención y rápido salió del auto.
-Cierra los ojos- Le obedecí, no quería problemas. Sentí como soltaba mis manos y me tomaba de los hombros, escondiéndose atrás mio.
Caminamos un largo rato. Llego un punto en que no aguante, y decidí hechar una mirada a por donde íbamos, pero cuando abrí los ojos todo era negro. En ese instante recién me di cuenta de que tenia vendados los ojos. ¿Cuando lo había hecho? Nunca había sacado sus manos de mis hombros, ¿Y si estaba acompañado?. En ese momento presiono mas fuertes mis hombros, y mas fuerte, hasta que sentía que los quebraba. Me di cuenta que intentaba advertirme algo. Cerré los ojos, y el dejo de presionarme. Uau, ¿Que sentido tenia cerrar los ojos si estaba vendada?
Una brisa fuerte empezó a soplar, y comencé a sentir frió. Deberíamos haber llegado a algún claro en el bosque, ya que podía sentir una brisa diferente.
Escuche un ladrido, había un perro allí. Mi secuestrador murmuro algo, y aguardo a una respuesta. Alguien le dio una orden y el me soltó.

Generación desencantada.

Si no podemos encantarlos con la vida estamos fracasando.

La vida no perdió su encanto. Fuimos nosotros los que perdimos el gusto por la vida.

Perdimos la inocencia, la capacidad de asombro, la fe en el futuro. Perdimos la iniciativa, el hambre de progreso, las ganas de cambiar lo que hay que cambiar.


El desencanto es la mejor arma de los más corruptos, de los villanos de la historia. El desencanto nos aísla, nos encierra, nos separa, nos vacía de sueños.Una generación desencantada es una generación de muertos en vida.

Una generación desencantada no se siente útil, siente que al mundo, a la historia, le da lo mismo que ella exista o no. Una generación desencantada se siente sola. Una generación desencantada pide a gritos un milagro, algo que les devuelva la fe en la magia.

Para volver a encantarse, para volver a creer en la magia, esa generación debe saber que no está sola. Debe saber que es necesaria, importante y decisiva para otras generaciones pasadas y futuras. Debe saber que lo que encanta de la vida no es el mundo que se recibió sino el que podemos dejar.

Para encantarse con la vida una generación necesita rebelarse, el desencanto se contagia fácil, pero el encanto es un trabajo de hormiga. El encanto nos necesita a todos haciendo lo que amamos y amando lo que hacemos.

Porque es mentira que las cosas son como son, las cosas son como dejamos que sean. El mundo cambia cuando nosotros cambiamos, y para eso hay que creer que el cambio es posible, es un acto de fe. Un acto de valentía, un acto de compromiso, un acto de amor.

Te pueden decir que no se puede, te pueden decir que no, una y otra vez no, que esto es lo que hay y que más allá de esto no hay nada, solo un triste desencanto, y que vos no podes hacer nada, que hagas lo que hagas no va a cambiar nada. Es mentira, es falso.

Más allá del desencanto está tu vida, tus sueños, y si vos no los haces realidad alguien los vive por vos, alguien se adueña de tus sueños, de tu vida.

Mientras caen bombas que confirman que nada tiene sentido, mientras bombardean a una generación desencantada, acá hay otra generación, encantada con la vida, y con la realización de sus sueños.



Casi Angeles 2009.
"Una lucha se crea cuando el deseo se topa con la razón".

Hipnótico. Cuarta Parte.

Interminable e interminable.
Sabia que no me había equivocado.

El sendero era el mismo, todavía estaban mis huellas, y estaba segura de que ya había pasado el árbol con el que me había golpeado unas horas antes.
Comencé a asustarme, ya me sentía lejos de todo, mi familia, mi casa, mi novio, mis perros. De todo.
Una imagen se me vino a la cabeza, en la que me encontraba con mi hermana y mi novio paseando, en un auto. Mi auto, el que estaba perdido en el bosque.
No recordaba ese momento, estaba seguro de no haberlo vivido. Además, mi hermana nunca había aceptado a mi novio. Pero parecía un recuerdo tan real. Fue entonces cuando me percate de que no sabia como había llegado a aquel lugar.
Otra imagen se vino a mi cabeza, a continuación de la otra, en la que eramos perseguidos por algo. Yo aceleraba el auto a mas no poder, y mi hermana gritaba. Estábamos entrando al bosque.
Me recoste en las raíces de un árbol, agarrándome la cabeza de desesperacion. ¿Que me había pasado? ¿Habíamos chocado y por eso no me acordaba de nada? ¿Alguien nos perseguía? ¿Me habían abandonado? ¿Ellos también estaban perdidos en el bosque? ¿Estaban vivos?
Salí corriendo, siguiendo el sendero, conservando algunas esperanzas de que me encontraría con alguien o el auto.
Y no estaba equivocada, encontré el auto, pero alguien lo había corrido. Ya no estaba empantanado, y se encontraba a kilómetros de donde estaba antes. Pero no había ninguna huella ni pisada, había buscado alguna pero nada.
Asustada corrí al auto, abrí la puerta y me senté en el asiento del conductor.
-Hola- Susurró una voz en el asiento trasero..

martes, 14 de septiembre de 2010

Hipnótico. Tercera Parte

El sendero era interminable.
Atascada como estaba. Menos llegaría.

Sabia que no debía meterme en aquel claro, la tierra estaba fresca todavía por las lluvias de los últimos días. Estaba enterrada hasta las rodillas, y no tenía donde apoyar mis manos para salir. Todo era barro alrededor.
Agarré una rama que había cerca, para tocar el suelo que me rodeaba y ver donde estaba seco. Mi decepción fue grande al comprobar que no tenia escapatoria. ¿Que haría? Mi primer idea fue llorar, no podía creer que me había vuelto tan ciega como para no ver que esto me pasaría. Comencé a jugar con el barro mientras tanto, y descubrí la raíz de un árbol lejano. Imposible que una planta pudiera crecer en un suelo así.
Me tomé fuerte de la raíz e hice toda la fuerza posible con mis brazos, fortaleciendo el abdomen para no cansarme tanto. Mis años de campamentos y excursiones comensaban a rendir. Luego de mucho esfuerzo la pierna derecha ya estaba afuera. Trate de mantenerla en alto para no tener mas problemas, a pesar de que lo hacia mas dificultoso. Tenia barro hasta en la cara, pero no me importo esta vez. Intente centrarme en la fuerza que debería hacer, y al rato me encontraba libre.
Salí corriendo de vuelta a mi auto, volviendo por el mismo sendero. Corrí y corrí, y nunca sentí cansancio.
Hasta después de un rato, cuando me percate de que mi auto nunca aparecía..
Egoista y egocentrica. La mejor manera de desciribirla.

No es que no me de pena. Pero tambien me da el doble de bronca.
El no poder mantenerse a parte, SIN ser el centro de atencion. Que ya tiene que hacer una pirueta de doble salto para que la gente se de vuelta y la mire un instante. Que si no consigue la pirueta se pega una trompada ella misma. Solo tiene que asegurarse de que la gente, por mas de que ya la tiene en cuenta, la mira.
Y se le llegan a decir algo alagador.. UFF, olvidate. Te tortura toda la vida, porque los humos se le elevaron el triple de como ya estaban.
Que necesita comprobar? Que la gente sabe que existe? Que es querida? Que es linda? O solamente necesita romper las pelotas para volver a ser el centro del mundo, de TODOS, porque de ella siempre lo es. El mundo para ella no es mas que su cara bonita.
Y no intentes frenarla, porque ya se ofende. Y enseguida se empeña en hacer tu vida mas imposible que siempre. Rompiendo, destrozando, pateando y destruyendo tus cosas.
Así es como no tiene amigos verdaderos, y nada mas tiene su estetica, que compra los intereses de la gente con la que se maneja.
Asi es como con un leve roce, ella ya se fracturo media pierna. POR QUE NECESITA EXAGERAR TODO.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Hipnótico. Segunda Parte.

Bueno, ya es suficiente. Despertá.

Cuando abrí los ojos me sentí desorientada. Un suave ruido resonaba en mi cabeza. Un eco que murmullaba algo inentendible.
Estaba en un auto, pero no era el mio, creía que el de mi hermana, no me importaba. Espié por la ventanilla. Tuve que limpiar los vidrios, porque estaban todos empañados. Me distrajeron unos leves arañazos en los vidrios, pero no les di importancia ya que había logrado ver el exterior.
¿Un bosque? ¿Porque en un bosque? Yo vivo en la ciudad, no en un bosque. No había posibilidad de que yo hubiera llegado ahí, y menos sola. Quería huir de ahí, por lo que arranque el auto y apreté el acelerador a fondo.
Pero no llegue muy lejos, me encontraba empantanada. Busque mi celular para llamar a mi hermana, pero no tenia señal. Baje del auto, ensuciándome todos los zapatos. La niebla no me permitía ver mas lejos que un metro de mi. Menos mal que el auto no había arrancado, un gran árbol se encontraba a no mas de 5 metros.
Camine un poco, medio asustada pensando en todos los bichos o animales que podrían haber por ahí. Pero enseguida me dejé llevar por los sonidos sordos del bosque, el ruido de los grillos, y el cantar lejano de los pajaros.
Parecía una película. Esas de terror en las que la bruma lo cubre todo. Debería de tener miedo, pero el bosque me hipnotizaba, llevándome por un sendero que no veía, pero que sabia que existía..

sábado, 11 de septiembre de 2010

Hipnótico. Primera Parte.

Si avanzaba, caería.
Si retrocedía, moriría.

Me recoste en el asiento, con los ojos cerrados e intentando no respirar. Sabia que aguardaba el peligro afuera, por lo que no podía bajar del auto. Quise verificar que tan empantanado estaba el barro, pero ya no habían espejos retrovisores y estaba demasiado oscuro como para ver algo.
Intente dormir, pero fue imposible, revivía las imágenes en mi cabeza y no podía soportar la perdida. Imaginé que venían por mi, no ellos, si no ella.
Me pegué. No me permitía pensar en eso. Su alma no guardaría rencor, sabia que había hecho todo lo posible. Pero su muerte seguía siendo mi culpa.
_Nooooooooo!- Grité. Debía distraerme con otra cosa, sin importar que hiciera ruido. Ya no me importaba.
En eso, escuche un golpeteó en la parte trasera del auto. Mire por el espejo, pero no había nada. Nada fuera del auto. Sí dentro.
Ni tiempo de gritar tuve, que ya me tapaban la boca. Quise pegarle con el palo que tenia, pero lo único que conseguí fue golpear el auto. Trate de darme vuelta, pero no podía, una especie de fuerza sobrenatural me sostenía en el asiento. Dura, sin posibilidad de salir.