¿La razón? No hay razón. O por lo menos yo no tengo una razón. Una razón para quedarme toda una noche despierta, pensando en esa razón. O deseando soñar con ella.
No tengo una razón de existir, de vivir, de soñar, de sonreír, de bailar, de salir, de cantar, de caminar, de querer, y de pensar todo el día en ella.
Ella, esa razón, no llega. No es que no se presenta. Si no que nunca se completa. Oportunidades han habido, pero nunca ha llegado al punto de ser "La Razón".
Este corazón sigue libre. No, libre no. En soledad. Se siente vació, encuentra amigos, de hecho tiene millones, pero no amores.
No hay amor que lo llene, que lo haga sentir realmente feliz, que lo haga sentir que tiene una razón de existir, vivir, soñar, sonreír, bailar, salir, cantar, caminar, querer y para pensar todo el día en ese amor.
Quizá este corazón es terco,y se niega a aceptar otras oportunidades a las de sus cuentos de hadas. Pero no puede no pensar en ellas. A veces llega la esperanza, y se da cuenta de que no es lo único importante, que hay mucha gente que lo quiere, y que tiene mucha suerte por eso. Pero luego de un tiempo ni sus amigos le alcanzan al pobre corazón, y las lágrimas desbordan de él, llevándolo a una gran depresión, que nunca logra expulsar, ni siquiera confiar a sus amigos, sus personas mas importantes en su mundo.
Un mundo donde otro corazón que le hace competencia tiene todo. Ojo, no tiene amigos verdaderos y sus conflictos son eternos, pero si tiene corazones enamorados de él, por todas partes. Y si por un momento desaparecen, hace una sonrisa y todos se sienten atraídos por el corazón enemigo enseguida. El pobre corazón, el corazón sin razón, desearía que el corazón malo de donara un poco de sus tantos enamorados.
Y el corazón se siente mal, y descarga su ira molestando a los demás. Con bromas inocentes, para él, pero que hieren a los demás. Intenta para pero no puede solo así logra descargar lo mal que se siente.
Este corazón solitario seguirá esperando, sabiendo que lo que el pretende es difícil, ya que quiere al príncipe de los cuentos de hadas. Esta dispuesto a ceder en muchas cosas. Pero solo busca quien lo ame.
Pobre corazón, si se diera cuenta que lo busca es imposible, que su forma de ser no encaja con el resto del mundo. Que hay que tener mucha suerte para encontrar lo que él desea.
Que primero debe experimentar lo que es estar enamorado, porque ni siquiera ha dado ese paso. El amor nunca llego a su puerta, ni siquiera por su parte. Porque si NUNCA se ha enamorado, como va a saber lo que quiere.
Creer que su modelo ideal es de un personaje ficticio no dice nada, si nunca lo ha comprobado. Pobre corazón, que mambo mezclado con merengue y salsa tiene en la cabeza.
Pobre corazón, no tiene una razón.
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